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Hippies criollos: conoce cómo eran las fiestas psicodélicas en la Lima conservadora de 1968 [FOTOS] | nnsp | ARCHIVO-ELCOMERCIO


“Nuestros hippies estaban en vías de desarrollo” sentenciaba el periodista del diario decano que incursionó en el salón de baile del Embassy, ubicado en la plaza San Martín. Su informe fue publicado, días más tarde, en El Dominical con gran despliegue de imágenes.

En la sociedad conservadora de la época, estos jóvenes ponían la nota de color. Se divertían sanamente y no tenían diferencias sociales. Poco o nada sabían sobre los fundamentos del ‘hippismo’: amor a la naturaleza, paz, espiritualidad, rechazo a la violencia y amor libre.

En este último punto tenían mucha curiosidad; así como, por las fiestas nudistas y otros rumores que llegaban desde otras latitudes donde se vivía con mucha efervescencia este movimiento contracultural.

Los hippies hacían sus pantalones y minifaldas copiando modelos de las revistas de moda. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico
Los hippies hacían sus pantalones y minifaldas copiando modelos de las revistas de moda. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico / EL COMERCIO

Aquel 21 de abril de ese año, unos mil jóvenes vestidos con coloridos atuendos, algunos con pelucas y barbas postizas, collares, atrevidas minifaldas y botas transpiraban y se balanceaban al ritmo de la música.

Los hippies, tanto mujeres como hombres, dijeron a nuestro periodista que venían a divertirse sanamente. Sus edades fluctuaban entre 15 a 20 años. Aunque había también algunos niños y varios mayores. En la pista de baile no existía distinción de clases sociales ni peleas tan comunes entre los ‘rocanroleros’.

Numerosos grupos de hippies de Lince, Callao y otros distritos de la capital acudieron a la fiesta donde demostraron sus dotes para el baile. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico
Numerosos grupos de hippies de Lince, Callao y otros distritos de la capital acudieron a la fiesta donde demostraron sus dotes para el baile. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico / EL COMERCIO

Baile tecnicolor

Durante cuatro horas no pararon de bailar una estrepitosa música de los modernos conjuntos nueva oleros. Así se armó un frenético baile, lleno de contorsiones y gritos. En las imágenes, que hoy compartimos, se aprecia cómo se tiraban al suelo, saltaban, hacían gestos, cantaban y reían libremente.

La música estuvo a cargo de los Yaguas, los Michigans y otros conjuntos. En la fiesta hubo una verdadera competencia de disfraces, bailes y ritmos.

Las pelucas y barbas postizas formaban parte del 'look' de un hippie de la época. En aquellos años no los dejaban ingresar con el pelo largo al colegio o trabajo. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico
Las pelucas y barbas postizas formaban parte del ‘look’ de un hippie de la época. En aquellos años no los dejaban ingresar con el pelo largo al colegio o trabajo. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico / EL COMERCIO

Así la juventud vibró de entusiasmo en el amplio salón del Embassy donde solo vendían gaseosas y sándwiches. La entrada costaba 30 soles y te daba derecho a una gaseosa. No había alcohol ni drogas. Fue una reunión de hippies conservadores que no sabían de alucinógenos y otras hierbas.

Palabras de hippies criollos

Las agrupaciones de hippies tenían nombres muy pintorescos como: los Cuernos de Lince, los Escorpiones del Callao, los Terribles, los Halcones, entre otros.

El grupo de los Cuernos tenían su zona de acción en Lince. Todos los sábados y domingos se reunían para conversar sobre sus actividades y distraerse.

Dos miembros de los Cuernos Jorge Salinas y Ricardo Vargas, vestidos con los atuendos típicos de los hippies, respondieron algunas preguntas de nuestro periodista.

Miembros de los Cuernos de Lince: Jorge Salinas (haciendo gestos con las manos) y Ricardo Vargas (de pie y al centro) compartieron sus experiencias como hippies con periodista del diario decano. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico
Miembros de los Cuernos de Lince: Jorge Salinas (haciendo gestos con las manos) y Ricardo Vargas (de pie y al centro) compartieron sus experiencias como hippies con periodista del diario decano. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico / EL COMERCIO

Jorge Salinas, de 15 años y estudiante de segundo de secundaria, contó que manda a hacer sus pantalones especiales de acuerdo a las revistas de moda. No se sentía incómodo. Se llamaban Cuernos de Lince porque sus miembros portaban una figura o pequeño cuerno colgando del cuello.

Ricardo Vargas, de 17 años, trabajaba en una imprenta y estudiaba en el turno nocturno del colegio. “No somos vagos ni matones. Estudiamos y trabajamos”, expresó este joven.

Durante cuatro horas no pararon de bailar una estrepitosa música de los modernos conjuntos nueva oleros. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico
Durante cuatro horas no pararon de bailar una estrepitosa música de los modernos conjuntos nueva oleros. Postal de 1968. Foto: GEC Archivo Histórico / EL COMERCIO

Para vestir así y reunirse con su grupo tenían la autorización de sus padres. Siempre guardaba la compostura del caso. “No somos sujetos raros, sino iguales a otros de cualquier parte del mundo”, sentenció.

Aunque se vestían como hippies, estos jóvenes solo copiaban modelos extranjeros. No tenían intención de abandonar sus hogares ni vivir en comunidad. El clímax mundial del hippismo llegaría al año siguiente con Woodstock. En Perú el ‘hippismo’ no trascendió como en Argentina, Brasil y Chile.



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